
Esta pluma está ligada a la que publiqué la semana pasada de Determinaciones.
Pude observar que hacer solo una cosa no me motivaba a hacerla, por tanto me determiné a hacer ciertas cosas que el año pasado no hacía (y a no hacer otras que si hacía), siendo algunas de ellas las que hacen que me "motive" (bueno, que resulte más fácil) seguir el día-a-día: leer libros, hacer deporte...
Aún así no son las únicas motivaciones, ni las más importantes.
El pensar en él y en todo lo que es capaz de hacer, estudiando y trabajando a la vez... el querer estar a su lado, el querer que el tiempo pase rápido hasta que podamos volver a encontrarnos... hundirme entre sus brazos... Eso también me ayuda a estudiar porque a su vez contribuye a que el tiempo vuele, pero también a liberar de estudio/trabajo el tiempo en el que podemos estar juntos y así aprovecharlo mejor.
De todas formas aún así, hay ocasiones en las que hago las cosas no por él, sino más bien por el mero deber, y es entonces que me acuerdo de Kant y su piedra angular: el deber por el deber.
Que olvidada tengo la filosofía madre mía, pero recuerdo aquel campamento en el que había cuestiones de todo tipo, y yo estudiando y preparando la selectividad sabía todas las de filosofía y ciencias, algunas frikis (es que algunas eran MUY frikis: el nombre del hokage, y va y se lo sabían en japones y en castellano ¬¬ que frikis cielo santo) y no sé que más tipos de preguntas había.
Bueno, empiezo a desvariar, así que para acabar también decir que me motiva el saber que al hacer las cosas me siento mejor conmigo misma, mientras que cuando no las hago... pues no tanto.
Y con esto por el momento... doy por cerradas las motivaciones, que no son muchas, pero es que el año pasado no me sentía motivada con básicamente nada... vamos mejorando ;)

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