
La gente en sí es peculiar. Muchos padecemos inseguridades, miedos, envidias, orgullo... y todas estas características nos definen, definen nuestro comportamiento respecto a otras personas. Volver a casa, alegria e inseguridad, todo ha cambiado sin mí, ya no soy parte de los grupos como lo era antes; la sensación de no pintar nada acecha, pero lo peor es que la gente debe de sentirse de alguna fora también a mi respecto, porque algunos me tratan como si todo siguiese igual, mientras que otros... consiguen hacerme calibrar la idea de si soy invisible...
Pero aquí estoy, más a gusto o menos, más o menos insegura, más o menos valorada.
Se dice que si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma, pero la montaña algún día puede llegar a cansarse, sentirse un poco cobarde y optar por alguna vez quedarse donde está... ¿no?
De todas formas sigo perteneciendo a este entorno y no pienso rendirme, puede que haya gente con la que cueste más tratar, puede que haya gente que intente hacerlo a drede porque me tengan envidia, o porque piensen a saber qué de mí, pero siguen siendo mis amigos y he de intentar sonreir y saludar, aunque luego me pare a hablar de cosas más profundas con otras personas con las que me sienta mejor y que todo parezca seguir igual, que el tiempo y la distancia no han enfriado esa amistad surgida hace tantos años.

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