
El otro día opté por ver American Beauty, nunca la había visto y tampoco nadie me había dicho de que iba, me la habían más bien des-recomendado, aunque por el contrario un profesor la mencionó en clase el primer año de carrera hablando de rosas (ya que la rosa y el compás son el emblema de nuestra escuela representando la belleza y el dibujo exacto).
La frase que da título a este post creo que fue lo que más me gustó de la película.
El hecho de que el padre se quedase pillado de la amiga de la hija me pareció casi vomitivo, aunque viendo que eso le dió motivos para seguir viviendo y que al final demostró ser un hombre de ciertos principios tampoco me pareció tan mal... se necesita una razón (o muchas) para seguir adelante y a veces no importa lo que sea o quien sea, basta el sentirse vivo, el poder apreciar toda la belleza que nos rodea y que a veces se camufla entre otras que no lo son tanto.
Por otra parte... el ser tan atado a las cosas materiales, como lo era la mujer, realmente chafa parte de la vida ¿porqué comprar un sofá de 4000 dolares si luego te da miedo sentarte sobre él por no querer mancharlo? para eso conviene comprar uno más barato y poder disfrutarlo como es debido.
Y ya el elemento-bomba de la película era el vecino (padre), debido a su incapacidad de aceptación personal poniendo a parir a los que son como él con la escepción de que no se avergüenzan de aceptarse a sí mismos...
Yo no digo que sea fácil, hay muchas cosas de mí misma que no me gustan y que intento cambiarlas aunque tampoco es que sea fácil, pero no por ello voy insultando a nadie (a menos que me hayan desquiciado mucho mucho)
Pero acabar matando al único que podría decir algo de como es en realidad... quitar una vida por una razón tan insensata... por miedo a ser descubierto... ¿habrá gente así?

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