martes, 22 de marzo de 2011

Las ironías de la vida


¿Cuándo tus días carecen de novedades, son altamente rutinarios, no merece la pena hablar de ellos... puede ser una salida soñar con diversas alternativas de futuros?

¿Por qué es tan difícil saborear el momento y plantearse futuros factibles a los cuales poder entregarse para algunas personas?
Yo intento organizarme para hacer más de lo que algunos días puedo o quiero y a veces me siento tan obstaculizada por exceso de palabras que hacia mi fluyen como una verborrea incontrolada...

Hay gente que cuando se siente atrapada en el presente prefiere pensar en cuantos futuros puede tener, alcanzar o simplemente soñar, sin importar su intangibilidad.
Puede que yo fuese así años atrás, en el instituto.

Ahora solo quiero limitarme al presente y al futuro próximo, no sirve soñar con dentro de 10 años si está tan lejos y no sabes nada de lo que finalmente habrá entonces. Prefiero dedicar mi energía (que es limitada) a hacer y pensar en lo que se avecina, en lo que está a la vuelta de la esquina, en lo que está pasando y a punto de pasar.
¿Es tan difícil de entender?

A veces no entiendo a los demás, y paradójicamente me pregunto si mis razonamientos son tan incomprensibles. A lo mejor no me he molestado en explicarlos y por tanto no me entienden. Que para mi sea obvio no implica que para todos lo sea.

No hay comentarios: