martes, 5 de abril de 2011

Pequeños placeres

Hoy es uno de esos días (o esta semana) en los que necesito recordar las pequeñeces que hacen de la vida algo soportable, que hacen que todo esto merezca la pena; esas cosas que consiguen esbozar una sonrisa en tu cara y que consiguen hacerte sentir un poco Heidi, con ganas de caminar dando saltitos.
En resumen, todo por lo que se puede llegar a dar gracias de estar viv@.

El cielo, con la luna que a veces es todo un espectáculo
Las flores, resplandeciente, siempre agradecidas al sol.
En concreto esta
Los críos y sus sonrisas llenas de inocente felicidad. Puros de corazón.
Los gatos.
La vista de las ciudades a lo lejos.
Las mariposas, tan delicadas y tan resistentes a veces.
Siempre acompañan nuestros sueños.
El viento en la cara.
Las puestas de sol.
Los amaneceres.
Las estrellas.
Los sueños a los que damos caza.
El tener estilo propio.
Las oraciones que salen del corazón.
El volar en bici.
Los lugares que puedes descubrir en bici.
Los paisajes que saboreas en bici.
El sentirte libre, transportada; el pegar saltos, el bailar desinhibidamente...
Todo gracias a la música.
El otoño. El crujir de las hojas secas.
El invierno.
El estar abrigada y aún así sentir el frío en la cara, sabiendo que estás protegida contra él.
Las nubes, siempre dinámicas, siempre deslumbrantes.
Juguetonas y vivarachas.
El mar, enérgico y refrescantemente misterioso.
La buena compañía (y no solo la pareja, también los amigos)
Los recuerdos de tocar la batería.
Y los no recuerdos.
El verano y los momentos de relax.
La lectura.
Esos libros que te atrapan y no te sueltan hasta que no los acabas.
La primavera.

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